Guía corta para dejarlo funcionando.
**1. Instalar el motor.** En Configuración → SUBTÍTULOS hay un botón de descarga. El motor ocupa unos 15 MB y se baja una sola vez. **No va dentro del instalador de AURA a propósito**, para no engordarlo: quien no vaya a usar subtítulos no se lo lleva.
**2. Elegir el modelo de idioma.** Hay tres tamaños. El *equilibrado* (1,5 GB) es el que recomendamos para empezar: buena calidad y la mitad de consumo que el grande. El de *máxima precisión* (3,1 GB) transcribe mejor pero pide unos 4,5 GB de memoria mientras trabaja. El modelo vive fuera de la carpeta del programa, así que **sobrevive a las actualizaciones de AURA**.
**3. Encender la transcripción.** Un interruptor. A partir de ahí, AURA repasa la escaleta cada pocos minutos y va poniendo en cola lo que no tenga subtítulo.
**4. Encender la salida.** Ojo con esto, que despista: generar el subtítulo y emitirlo son dos cosas distintas. Aunque la transcripción esté trabajando, no verá nada en pantalla hasta que encienda una de las dos vías de salida del canal (quemados o por el mando).
**Lo que cuesta.** Es trabajo de fondo con prioridad baja: la emisión manda siempre. Usa como mucho una cuarta parte de los procesadores del equipo. Un programa de una hora tarda del orden de diez o quince minutos con el modelo grande, y bastante menos con el equilibrado.
**Consejo:** en Configuración puede escribir un vocabulario propio —nombres de pueblos, de programas, de presentadores—. El reconocimiento no los conoce y los escribe como suenan; con una lista corta mejora mucho.
**Un aviso honrado:** el reconocimiento de voz se atasca a veces con la música y repite una frase en bucle. AURA revisa el resultado antes de darlo por bueno y corta esas repeticiones; si no queda nada aprovechable, descarta la transcripción y lo dice en el registro. Preferimos no subtitular a subtitular mal.