Si emite en TDT, por cable o para un distribuidor, la sonoridad no es cuestión de gusto: hay norma.
La europea es la EBU R128, apoyada en la medida ITU-R BS.1770. Fija el objetivo en -23 LUFS con un pico real que no pase de -1 dBTP.
En cristiano: que el espectador no tenga que tocar el mando cuando entra la publicidad. Es la queja número uno de las televisiones locales y lo primero que un distribuidor le va a echar en cara.
Qué hace AURA
Mide la sonoridad en tiempo real y muestra el medidor por canal, con la medida integrada y el pico real.
Un detalle que costó afinar: el medidor no se queda ciego con el silencio. Hay medidores que ante un tramo callado arrastran la medida y mienten en cuanto vuelve el audio.
Y lo corrige, no solo lo mide
Esto es lo importante: AURA normaliza la sonoridad en tiempo real. Mantiene todo el programa en el objetivo con una ganancia que se mueve despacio, y un limitador de pico que impide pasarse del techo.
La corrección es lenta a propósito: no bombea ni aplasta la dinámica. Y actúa sobre el audio final, así que SDI, IP, streaming y NDI salen igualados.
Es lo que hace un procesador de sonoridad de hardware, dentro del playout y sin añadir retardo.